Mensajes de amor y desamor superacion inspiracion y reflexiones

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Para volver a empezar y vivir feliz

Aunque sientas el cansancio;
aunque el triunfo te abandone;
aunque un error te lastime;
aunque un negocio se quiebre;
aunque una traición te hiera;
aunque una ilusión se apague;
aunque el dolor queme los ojos;
aunque ignoren tus esfuerzos;
aunque la ingratitud sea la paga;
aunque la incomprensión corte tu risa;
aunque todo parezca nada;
¡VUELVE A EMPEZAR!

Autora: Cecilia Prezioso

Vive Feliz

Vive feliz hoy, porque no sabes que será mañana.
Vive feliz, sí, porque al mal tiempo buena cara.
Vive feliz, sí, con los demás.
Disfruta de su compañía, no sabes si en el futuro la tendrás.
Vive feliz, sí, aunque todo salga mal,
Mantén el positivismo, pronto todo se resolverá.
Vive feliz, sí, ama, ríe, llora, sonríe…
¡SE FELIZ!

Preocupaciones

Las personas que se preocupan continuamente por cada detalle de su vida son como un paciente en un hospital psiquiátrico, mantienen el oído pegado a la pared.

“Que estas haciendo” pregunto con curiosidad uno de los presentes…

“Shhhh”, susurro la mujer, haciéndole señas para que fuera con ella a la pared. La señora puso su oído contra la pared y permaneció allí un rato intentando escuchar. “No escucho nada, dijo”.

“No”, contesto la paciente con fastidio. “¡Ha sido así todo el día!”.

Algunas personas se preocupan por lo que puedan decir.

Otras por lo que no dicen.

Otras por lo que pueda pasar.

Otras por lo que todavía no ha sucedido y ya debía haber sucedido.

Unas por su futuro, mientras otras se atormentan por el pasado.

Hemos sido creados para tener vida abundante en nuestras mentes, cuerpos y espíritu.

Igual que las flores, nacimos para florecer, no para marchitarnos en la rama.

Autor desconocido

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El efecto sanador de la oracion

Para la Iglesia de la primera época, las palabras de la Biblia eran palabras de sanación. Y los monjes de esta época se han dado cuenta que las personas pueden enfermarse por las palabras.

Una vez acompañé a alguien que en todo lo que se le quería hacer en cuanto a terapias decía: no puedo, no, no me sirve. Y le dije: tus palabras son las que te hacen enfermar.

Muchas personas que tienen temores profundizan aún su temor por palabras como: “tengo miedo”, “no puedo”, “¿qué pensarán los demás de mí?”. Este temor, este miedo, es algo que confrontan los monjes con unas palabras de la Biblia: “el Señor está dentro de mí, yo no tengo temor; ¿qué me pueden hacer los seres humanos?”.

El segundo lugar donde podemos experimentar la sanación es la oración. Ningún evangelista ha escrito tanto sobre la oración de Jesús como Lucas. Jesús ora antes de cualquier decisión importante. Jesús reza cuando hay las tentaciones, Jesús reza antes de la pasión, incluso reza en la cruz.

La oración le ayuda a superar la pasión. Lucas, al describir a Jesús orando, siempre nos tiene a nosotros como cristianos en la mira. La oración es el lugar donde nos adentramos al modo de pensar de Jesús; donde nos llena su espíritu, donde experimentamos la fuerza sanadora de Jesús que cura nuestras heridas.

Si en la oración le elevamos nuestra verdad a Dios, entonces podemos liberarnos de patrones de vida neuróticos. Nuestras enfermedades físicas también podrán ser curadas. No obstante, la oración no es garantía alguna. A final de cuentas siempre se trata de que se haga la voluntad de Dios.

En la oración nos damos cuenta de cuáles son las raíces de nuestras enfermedades. Y si las elevamos a Dios, se puede dar la sanación a profundidad.

La oración es distinta a la terapia, aunque tiene efecto terapéutico. El objetivo de la oración es que dentro de mí descubra yo el espacio en el cual Dios reside dentro de mí, allá donde reside Dios, dentro de mí, estoy sano, estoy entero. Y en este espacio interno del silencio, las personas con sus juicios, con sus expectativas, no tienen acceso.

Tampoco mis opiniones negativas, mis miedos, mis sentimientos de culpa, tampoco tienen acceso.

Les comparto algunos ejemplos de esto. En el tiempo del adviento, se trata de que entremos en contacto con nuestra añoranza interior.

En la época actual hay muchas adicciones: numerosas personas sufren anorexia, drogadicción, o adicción al juego o al trabajo. La adicción siempre es por una añoranza que no quisimos reconocer.

Hace unos años, un médico de una clínica de Suiza me invitó a impartir una conferencia sobre adicciones y a hacer una ponencia sobre convertir la adicción en añoranza. El había visto que la adicción no sólo se podía combatir con disciplina o terapia de comportamiento; sino sólo si se vuelve a convertir en añoranza.

La añoranza es la búsqueda de Dios en nuestra vida. En la añoranza, Dios dejó su rastro en mi corazón. Y si entro en contacto con la añoranza, puedo decir que sí a mi vida, a mi mediocridad, porque ni la vida, ni el trabajo, ni las relaciones tienen esa carga de tener que cumplir con mis expectativas de mi añoranza.

Únicamente Dios mismo puede cumplir esta añoranza. Si sé que en mí hay algo que está más allá de este mundo, entonces puedo aceptar mi propia fragilidad, mi mediocridad.

La Navidad no es sólo una fiesta mística, sino a la vez es una fiesta terapéutica. Celebramos el nacimiento de Dios también en nuestra alma.

Muchos se enferman porque son guiados por alguna ilusión, algún espejismo; y no por la vida que ellos son en realidad. El Papa León el Grande, dijo que en la Navidad celebramos nuestro propio inicio. Eso también es algo terapéutico.

No nos determina nuestro pasado, nuestras heridas del pasado; sino que siempre podemos empezar de nuevo, porque Dios celebra un nuevo inicio con nosotros.

Autor: Anselm Grün

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Cada vez que tu pierdes la paciencia

Esta es la historia de un muchachito que tenía muy mal carácter.

Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta.

El primer día, el muchacho clavó 37 clavos detrás de la puerta.

Las semanas que siguieron, a medida que el aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta.

Descubrió que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta.

Llegó el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día.

Después de informar a su padre, éste le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter.

Los días pasaron y el joven pudo anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta…

Su padre lo tomó de la mano y lo llevó hasta la puerta.

Le dijo: “has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca más será la misma. Cada vez que tú pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves.”

Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero del modo como se lo digas lo devastará, y la cicatriz perdurará para siempre.

Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física.

Los amigos son en verdad una joya rara. Ellos te hacen reír y te animan a que tengas éxito. Ellos te prestan todo, comparten palabras de elogio y siempre quieren abrirnos sus corazones.

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Triunfar De Verdad

El verdadero triunfo,
es lograr la familia que anhelas,
es mostrar la bondad que recibes
y tener verdaderos amigos.

La verdadera sabiduría,
es aprender a escuchar y saber cuándo opinar,
es comprender los problemas y saberlos resolver,
y poder brindar al mundo lo que realmente sabes.

La verdadera fe,
es pedir y saber que Dios nos escucha,
es saborear los momentos que comparto con Él,
es poder cerrar los ojos y sentirlo junto a mí.

La verdadera amistad,
es sentir la hermandad que une
a personas de sangres diversas,
es saber que su mano siempre estará contigo,
es saber brindarle tu ayuda en todo momento,
es sentirte más valiente en los momentos
que con ellos compartes, es saber compartir ideas
y mejorar tu carácter, es tener ese apoyo
en los momentos importantes.

El verdadero amor,
es poder oler el aire que respira tu pareja,
es encontrar la otra mitad de tu alma,
es sentir necesaria su presencia,
y más que nada, saber esperar a su llegada.

Disfruta cada día como si fuera el último
ya que uno nunca sabe cuando llegará
el último día de nuestras vidas,
y recuerda que la satisfacción de llegar a la meta
no es llegar a la meta
sino todo lo que se vive en el camino
para poder llegar a ésta.

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Frases De Motivacion Acerca De La Felicidad Y La Alegria

Acuérdese siempre de que la felicidad no se encuentra, pero se construye dia a dia. (Anónimo)

Aprende a sonreir a la vida que ella sonreirá a ti. (Anónimo)

Busca ser feliz hoy, pues no sabes que te reserva el día de mañana. Toma una copa llena de vino, sientate en claro de luna y monologa: “Quizá mañana la luna me busque en vano.” (Omar Kháyyám)

Cualquiera que se tome demasiado en serio corre el riesgo de parecer ridículo. No ocurre lo mismo con quien siempre es capaz de reírse de sí mismo. (Václav Havel)

Cuando uno dice que sabe lo que es la felicidad, se puede suponer que la ha perdido. (Maurice Maeterlinck)

Felicidad al atardecerDe tanto correr tras de esa tan deseada felicidad, acabamos cansados y sin la seguridad de si algún día llegamos a ser verdaderamente felices. (Albertino Fernandes)

El corazón necesita llenarse de alegrías o de dolores; unas y otras lo alimentan; lo que no puede soportar es el vacio. (Alphonse Karr)

El derecho de ser feliz prevalecerá. (Lobsang Rampa)

El hombre que no sabe sonreir, no debe abrir tienda. (Proverbio árabe)

El hombre se complace en enumerar sus pesares, pero no enumera sus alegrías. (Fiodor Dostoievski)

El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigir mucho de si mismo y poco de los otros. (Albert Guin)

En la vida, lo más triste, no es ser del todo desgraciado, es que nos falte muy poco para ser felices y no podamos conseguirlo. (Jacinto Benavente)

El que ríe último ríe mejor. (Anónimo)

En vano buscamos la verdadera felicidad fuera de nosotros, si no poseemos su fuente dentro de nosotros. (Marqués de Maricá)

Es más fácil obtener que se desea con una sonrisa que con la punta de la espada. (William Shakespeare - Escritor teatral inglés - 1564/ 1616)

Es más fácil recibir una sonrisa, cuando sonreimos a alguien. (Anónimo)

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Saber perdonar

¿Acumulas resentimientos y tu espiritu experimenta depresión? No ser franco con tu pareja, es la chispa que hará estallar tu relación.

Quizás pierdas a un amigo… o al amor de tu vida. Hablar a tiempo te ahorrará muchos sinsabores

Cuando en una relación tu pareja te ofende y no se lo dices, es como si fueras guardando los malos detalles en un “costalito” al más puro estilo “Santa Claus” solo que tu cargamento no es tan emocionante de llevar ¿verdad?

Tu cargamento de rencores y resentimientos lo cargas a tus espaldas… ¡Eres un tonto! y va a tu costal…

Llega tarde a la hora a la que tú la citaste, estás que hierves como olla express por dentro

“¿que se ha creído?” y cuando te pregunta “¿estas enojado(a) mi amor?” y tu le respondes con un coraje mal disimulado “no mi amor, no te preocupes…” ¡Es otra más a tu costal!

y para no hacerte larga la historia, después de un ciento de “detallitos”, tu pareja llega contigo y te dice en plan de broma

“Que, ¿Estás de malas?” y paaass también lo avientas a tu costal, pero ya lo tienes lleno, ya no lo puedes soportar…

¡y pooom! le azotas en la cara todo…si… todo lo que tenías guardado, acumulado de mucho tiempo…

¡Te has convertido en un León rugiente! tu novio(a) sorprendido y ofendido te responde “¿¿¡¡Sólo por eso te molestas!!??” y le sacas toda la lista de navidad… ¿Y tu creías que no te afectaba tolerar pequeñas cosas de tu pareja?

¿Moraleja? No te guardes nada. Dile a tu novio(a) lo que sientes y no te gusta. Hazlo con tacto pero con claridad ¡Tira tu costal!

Que no haya ningún lugar en el que tu guardes rencores. Siempre exprésale a tu pareja lo que sientes.

Al fin y al cabo un noviazgo se basa en una relación de armonía y comprensión mutuas.

Y si tu amor no te escucha ni acepta lo que le dices, no puede ser tu pareja duradera y es mejor que lo sepas a tiempo.

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Alguien me enseño

A ser consciente del privilegio de la vida.

A responder con ello a los talentos que Dios me ha dado.

A ser feliz, siendo yo mismo, conforme a mi vocación y a mis
sueños.

A tener el coraje de ser libre para elegir mis caminos, venciendo mis temores y asumiendo las consecuencias de mis actos.

A tener alegría para construir mi felicidad.

A tener éxitos, pero también fracasos, que me recuerden mi condición humana, la grandeza de Dios y el peligro de la soberbia.

A querer el presente, elegir el futuro y trabajar para conseguirlo.

A recordar el pasado, pero no vivir en el ayer; a soñar en el futuro sin despreciar el presente.

A perdonarme mis errores, mis culpas y mis caídas.

A tener el suficiente valor para pedir perdón y a perdonar a otros, olvidándome de los rencores.

A renacer cada día.

A sentir que Dios vive en mí y agradecerle su infinito amor, su
entrega incondicional y su presencia.

A dejar de sobrevivir y atreverme a vivir.

A hacer de cada día, un día especial para los demás y para mí.

A entender que, al igual que otros, se puede ser buen hijo, hermano, esposo, guía y amigo.

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Una Historia De Esperanza e Inspiracion: La Historia Personal De Steve Jobs

Tengo el honor de estar hoy aquí con vosotros en vuestra iniciación en una de las mejores universidades del mundo. Nunca me gradué. A decir verdad, esto es lo más cerca que jamás he estado de una graduación universitaria. Hoy os quiero contar tres historias de mi vida. Nada especial. Sólo tres historias.

La primera historia versa sobre cómo se conectan los puntos.

Dejé Reed College después de los seis primeros meses, pero después seguí por allí en forma libre otros 18 meses, más o menos, antes de dejarlo de veras. Entonces, ¿por qué lo dejé?

Comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una titulada universitaria joven y soltera, y decidió darme en adopción. Ella tenía muy claro que quienes me adoptaran tendrían que ser titulados universitarios, de modo que todo se preparó para que fuese adoptado al nacer por un abogado y su mujer. Solo que cuando aparecí decidieron en el último momento que lo que de verdad querían era una niña. Así que mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada a media noche preguntando: “Tenemos un niño no esperado; ¿lo queréis?” “Por supuesto”, dijeron. Mi madre biológica se enteró de que mi madre no tenía titulación universitaria, y que mi padre ni siquiera había terminado el bachillerato, así que se negó a firmar los documentos de adopción. Sólo cedió, meses más tarde, cuando mis padres prometieron que algún día iría a la universidad.

Y 17 años más tarde realmente fui a la universidad. Pero de forma descuidada elegí una universidad que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres de clase trabajadora los estaba gastando en mi matrícula. Después de seis meses, no le veía propósito alguno. No tenía idea de qué quería hacer con mi vida, y menos aún de cómo la universidad me iba a ayudar a averiguarlo. Y me estaba gastando todos los ahorros que mis padres habían conseguido a lo largo de su vida. Así que decidí dejarlo, y confiar en que las cosas saldrían bien. En su momento me dio miedo, pero en retrospectiva fue una de las mejores decisiones que nunca haya tomado. En el momento en que lo dejé, ya no fui más a las clases obligatorias que no me interesaban, y comencé a meterme en las que parecían interesantes.

No era idílico. No tenía dormitorio, así que dormía en el suelo de las habitaciones de mis amigos, devolvía botellas de Coca Cola por los 5 céntimos del depósito para conseguir dinero para comer, y caminaba más de 10 Km los domingos por la noche para comer bien una vez por semana en el templo de los Hare Krishna. Me encantaba. Y muchas cosas con las que me fui topando al seguir mi curiosidad e intuición resultaron no tener precio más adelante.

Os daré un ejemplo: en aquella época el Reed College ofrecía la que quizá fuese la mejor formación en caligrafía del país. En todas partes del campus, todos los póster, todas las etiquetas de todos los cajones, estaban bellamente caligrafiadas a mano. Como ya no estaba matriculado y no tenía clases obligatorias, decidí atender al curso de caligrafía para aprender cómo se hacía. Aprendí cosas sobre el serif y tipografías sans serif, sobre los espacios variables entre combinaciones de letras, sobre qué hace realmente grande a una gran tipografía. Era sutilmente bello, histórica y artísticamente, de una forma que la ciencia no puede capturar, y lo encontré fascinante.

Nada de esto tenía ni la más mínima esperanza de aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando el primer ordenador Macintosh, volvió a mí. Y diseñamos el Mac con todo dentro. Fue el primer ordenador con tipografías bellas. Si nunca me hubiera dejado caer por aquél curso concreto en la universidad, el Mac jamás habría tenido múltiples tipografías, ni tipos con espaciado proporcional. Y como Windows no hizo más que copiar el Mac, es probable que ningún ordenador personal los tuviera. Si nunca hubiera decidido dejarlo, no habría entrado en esa clase de caligrafía, y los ordenadores personales no tendrían la maravillosa tipografía que poseen. Por supuesto que era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en clase. Pero era muy, muy claro al mirar atrás diez años más tarde.

Otra vez: no se pueden conectar los puntos hacia adelante, sólo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tenéis que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro. Tienes que confiar en algo — tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Esta forma de actuar nunca me ha dejado tirado, y ha marcado la diferencia en mi vida.

Mi segunda historia es sobre el amor y la pérdida.

Tuve suerte — supe pronto en mi vida qué era lo que más deseaba hacer. Woz y yo creamos Apple en la cochera de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos mucho, y en diez años Apple creció de ser sólo nosotros dos a ser una compañía valorada en 2 mil millones de dólares y 4.000 empleados. Hacía justo un año que habíamos lanzado nuestra mejor creación — el Macintosh — un año antes, y hacía poco que había cumplido los 30. Y me despidieron. ¿Cómo te pueden echar de la empresa que tú has creado? Bueno, mientras Apple crecía contratamos a alguien que yo creía muy capacitado para llevar la compañía junto a mí, y durante el primer año, más o menos, las cosas fueron bien. Pero luego nuestra perspectiva del futuro comenzó a divergir, y finalmente nos apartamos completamente. Cuando eso pasó, nuestra Junta Directiva se puso de su parte. Así que a los 30 estaba fuera. Y de forma muy notoria. Lo que había sido el centro de toda mi vida adulta se había ido, y fue devastador.

Realmente no supe qué hacer durante algunos meses. Sentía que había dado de lado a la anterior generación de emprendedores – que había soltado el testigo en el momento en que me lo pasaban. Me reuní con David Packard [de Hewlett Packard] y Bob Noyce [inventor del circuito integrado, Intel], e intenté disculparme por haberla fastidiado tanto. Fue un fracaso muy notorio, e incluso pensé en huir del valle [Silicon Valley]. Pero algo comenzó a abrirse paso en mí — aún amaba lo que hacía. El resultado de los acontecimientos en Apple no había cambiado eso ni un ápice. Había sido rechazado, pero aún estaba enamorado. Así que decidí comenzar de nuevo.

No lo vi así entonces, pero resultó ser que el que me echaran de Apple fue lo mejor que jamás me pudo haber pasado. Había cambiado el peso del éxito por la ligereza de ser de nuevo un principiante, menos seguro de las cosas. Me liberó para entrar en uno de los periodos más creativos de mi vida.

Durante los siguientes cinco años, creé una empresa llamada NeXT, otra llamada Pixar, y me enamoré de una mujer asombrosa que se convertiría después en mi esposa. Pixar llegó a crear el primer largometraje animado por ordenador, Toy Story, y es ahora el estudio de animación más exitoso del mundo. En un notable giro de los acontecimientos, Apple compró NeXT, regresé a Apple, y la tecnología que desarrollamos en NeXT es el corazón del actual renacimiento de Apple. Y Laurene y yo tenemos una maravillosa familia.

Estoy bastante seguro de que nada de esto habría ocurrido si no me hubieran echado de Apple. Creo que fue una medicina horrible, pero supongo que el paciente la necesitaba. A veces, la vida te da en la cabeza con un ladrillo. No perdáis la fe. Estoy convencido de que la única cosa que me mantuvo en marcha fue mi amor por lo que hacía. Tenéis que encontrar qué es lo que amáis. Y esto vale tanto para vuestro trabajo como para vuestros amantes. El trabajo va a llenar gran parte de vuestra vida, y la única forma de estar realmente satisfecho es hacer lo que consideráis un trabajo genial. Y la única forma de tener un trabajo genial es amar lo que hacéis. Si aún no lo habéis encontrado, seguid buscando. No os conforméis. Como en todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabréis cuando lo hayáis encontrado. Y como en todas las relaciones geniales, las cosas mejoran y mejoran según pasan los años. Así que seguid buscando hasta que lo encontréis. No os conforméis.

Mi tercera historia es sobre la muerte.

Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo como: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón”. Me marcó, y desde entonces, durante los últimos 33 años, cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: “Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?” Y si la respuesta era “No” durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo.

Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida. Porque prácticamente todo — las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso — se desvanece frente a la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante. Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay razón para no seguir al corazón.

Hace casi un año me diagnosticaron cáncer. Me hicieron un barrido a las 7:30 de la mañana, y mostraba claramente un tumor en el páncreas. Ni siquiera sabía qué era el páncreas. Los médicos me dijeron que era prácticamente seguro un tipo de cáncer incurable, y que mi esperanza de vida sería de tres a seis meses. Mi médico me aconsejó que me fuese a casa y dejara zanjados mis asuntos, forma médica de decir prepárate a morir. Significa intentar decirle a tus hijos todo lo que ibas a contarles en los próximos diez años en unos pocos meses. Significa asegurarte de que todo queda atado y bien atado, para que sea tan fácil como sea posible para tu familia. Significa decir adiós.

Viví todo un día con ese diagnóstico. Luego, a última hora de la tarde, me hicieron una biopsia, metiéndome un endoscopio por la garganta, a través del estómago y el duodeno, pincharon el páncreas con una aguja para obtener algunas células del tumor. Yo estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me dijo que cuando vieron las células al microscopio los médicos comenzaron a llorar porque resultó ser una forma muy rara de cáncer pancreático que se puede curar con cirugía. Me operaron, y ahora estoy bien.

Esto es lo más cerca que he estado de la muerte, y espero que sea lo más cerca que esté de ella durante algunas décadas más. Habiendo vivido esto, ahora os puedo decir esto con más certeza que cuando la muerte era un concepto útil, pero puramente intelectual:

Nadie quiere morir. Ni siquiera la gente que quiere ir al cielo quiere morir para llegar allí. Y sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y así tiene que ser, porque la Muerte es posiblemente el mejor invento de la Vida. Es el agente de cambio de la Vida. Retira lo viejo para hacer sitio a lo nuevo. Ahora mismo lo nuevo sois vosotros, pero dentro de no demasiado tiempo, de forma gradual, os iréis convirtiendo en lo viejo, y seréis apartados. Siento ser tan dramático, pero es bastante cierto.

Vuestro tiempo es limitado, así que no lo gastéis viviendo la vida de otro. No os dejéis atrapar por el dogma — que es vivir según los resultados del pensamiento de otros. No dejéis que el ruido de las opiniones de los demás ahogue vuestra propia voz interior. Y lo más importante, tened el coraje de seguir a vuestro corazón y vuestra intuición. De algún modo ellos ya saben lo que tú realmente quieres ser. Todo lo demás es secundario.

Cuando era joven, había una publicación asombrosa llamada The Whole Earth Catalog [Catálogo de toda la Tierra], una de las biblias de mi generación. La creó un tipo llamado Stewart Brand no lejos de aquí, en Meno Park, y la trajo a la vida con su toque poético. Eran los últimos años 60, antes de los ordenadores personales y la autoedición, así que se hacía con máquinas de escribir, tijeras, y cámaras Polaroid. Era como Google con tapas de cartulina, 35 años de que llegara Google: era idealista, y rebosaba de herramientas claras y grandes conceptos.

Stewart y su equipo sacaron varios números del The Whole Earth Catalog, y cuando llegó su momento, sacaron un último número. Fue a mediados de los 70, y yo tenía vuestra edad. En la contraportada de su último número había una fotografía de una carretera por el campo a primera hora de la mañana, la clase de carretera en la que podrías encontrarte haciendo autoestop si fueseis así de aventureros. Bajo ella estaban las palabras: “Sigue hambriento. Sigue atolondrado”. Era su último mensaje de despedida. Sigue hambriento. Sigue atolondrado. Y siempre he deseado eso para mí. Y ahora, cuando os graduáis para comenzar de nuevo, os deseo eso.

Seguid hambrientos. Seguid atolondrados.

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No le llames

A eso… a eso… a eso de caer y volver a levantarte;
de fracasar y volver a comenzar;
de seguir un camino y tener que torcerlo;
de encontrar el dolor y tener que afrontarlo…

A eso, no le llames adversidad, llámale sabiduría.

A eso de sentir la mano de Dios y saberte impotente;
de fijarte una meta y tener que seguir otra;
de huir de una prueba y tener que encararla;
de planear un vuelo y tener que recortarlo;
de aspirar y no poder, de querer y no saber;
de avanzar y no llegar…

A eso, no le llames castigo, llámale enseñanza.

A eso, de pasar días juntos radiantes;
días felices y días tristes;
días de soledad y días de compañía…

A eso, no le llames rutina, llámale experiencia.

A eso, de que tus ojos miren y tus oídos oigan;
y tu cerebro funcione y tus manos trabajen;
y tu alma irradie, y tu sensibilidad sienta;
y tu corazón ame…

A eso, no le llames naturaleza humana, llámale… milagro.

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